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RUSH: THE GAME OF SNAKES AND ARROWS

RUSH: THE GAME OF SNAKES AND ARROWS THE GAME OF SNAKES AND ARROWS
¡PREMIO SEGURO!
Por Neil Pearl

“!Premio seguro!” Solía gritar eso una y otra vez, hace ya mucho tiempo, a mitad del verano, en del Parque Lakeside de Puerto Dalhousie, Ontario.
“Pilla la burbuja ¡Premio seguro!”. Las burbujas eran pelotas de ping pong con números pintados que flotaban en un surtidor de aire a presión, como las palomitas.
Se trataba de atrapar las bolas con una pequeña red, su número se correspondía con la serie de estanterías que estaban detrás de mí, la recompensa del cazador de burbujas era un animal disecado, un llavero o un “truco de magia”.Premio seguro.
Entonces yo tenía doce años, ahora soy mayor, pero si hablamos de premios (y de sorprendentes transiciones) nunca olvidaré la primera escucha de unas pocas canciones iniciales de este disco.
Un día de nieve de Marzo de 2006, Alex y Geddy vinieron a visitarme a mi casa de Québec y trajeron un CD con unas cuantas canciones que habían preparado en el estudio de casa de Geddy, en Toronto, incluyendo algunas letras que yo les había mandado desde California.
Siempre es emocionante escuchar mis textos cantados por vez primera, cuando las líneas escritas, ya secas, que tanto me ha costado componer, cobran vida.
Premio seguro. Hay además un sentimiento de auto afirmación al saber que Geddy las consideraba dignas de ser cantadas (mando muchas; pocas son seleccionadas).
Cuando oigo una parte sin acabar de guitarra, de bajo, de batería digital, la escucho como letrista, observando como funcionan las palabras en el contexto musical y también como instrumentista, sabiendo que tengo que aprenderme el tema y tocarlo a la batería, a lo mejor cientos de veces.
En un sentido más amplio las escucho además como fan (alguien que quiere amar esas canciones).
Con “Bravest Face” y “ The Way Wind Blows” bastó una primera escucha para sentirme especialmente excitado (por lo diferentes que son con respecto a todo lo que hemos hecho antes), me parecieron frescas y vitales a la vez que enraizadas con concretas y profundas corrientes musicales.
Tres décadas de trabajo en conjunto nos han proporcionado fuentes de experiencia para escribir, desde luego, pero quizá lo más importante sean los largos intervalos de tiempo que transcurren entre las sesiones de composición de los temas, donde podemos dejar que esos acuíferos se nutran.
Al principio sacábamos un disco cada seis meses, después cada año, luego cada dos, pero en la pasada década, por un motivo o por otro, hay un margen de cinco años entre proyectos. Y parece que cuando disponemos de más tiempo para aprender y crecer, todavía podemos sorprendernos a nosotros mismos.
Cuando escuché esos primeros temas, la única palabra que vino a mi mente sobre su esencia fue “espiritual”. Otra cualidad podría ser el sentido redundante de cruda sofisticación (buen nombre para un bar de ostras).
Demuestran la característica aleación de nuestra banda para conducir ritmos tras melodías y armonías que se elevan, todo ello situado en un complejo marco de trabajo realizado con meticulosidad.
En esta ocasión mientras los arreglos permanecen intrincados y dinámicos, los elementos son a menudo simples y directos (la base del Hard Rock y la forma del Blues). Lo crudo y lo cocinado. (Sigo pensando en nombres de bares de ostras).
En mayo del 2006 nos trasladamos los tres a un pequeño estudio de Toronto para trabajar juntos. En esa estación norteña de rabioso florecimiento, la ciudad brillaba con flores y hojas que brotaban lavadas por el cálido sol y las súbitas y sonoras tormentas.
Nuestro trabajo también floreció y para principios de Junio teníamos ocho canciones que nos gustaban a todos.
Nos trasladamos en verano con la intención de retomar el trabajo en Septiembre y continuar hasta terminarlo.
También tomamos algunas decisiones de producción que darían su fruto más tarde.
El ingeniero Rick Chyki había trabajado con Alex en las mezclas R30 del DVD y los tres pensamos que había hecho una gran labor mejorando nuestro sonido en directo.
Le contratamos para que fuera nuestro ingeniero de sonido para la grabación y para las mezclas del disco.
A principios de ese año un joven productor americano le pidió a su manager que hiciera llegar a nuestra oficina un CD con muestras de la música en la que había trabajado.
Siempre nos gusta tener un co-productor y muchas veces buscamos a alguien con quien no hayamos trabajado antes para tener sugerencias frescas y consejos nuevos.
Escuchamos su CD una tarde sentados en la sala de control del estudio de Toronto, mientras revisábamos una selección del trabajo de producción de otros muchos candidatos.
Inmediatamente nos atrajo el joven productor americano Nick Raskulinecz, cuando lo conocimos, poco después, nos atrajo aún más.
Con treinta y seis, Nick era algo más joven que nosotros (también su madre era algo más joven que nosotros) pero contaba con la suficiente experiencia tanto como músico cuanto como productor y tenía opiniones fuertes e ideas creativas.
Pronto acordamos contratarle los tres y, cuando volvimos al trabajo en Septiembre y perfilamos otras tantas canciones, Nick se unió a nosotros.
Fue una inyección de entusiasmo y nos ofreció unas sugerencias para los arreglos ( una de sus frases más recurrentes era:-” Siento curiosidad por oír…”-) ayudándonos así a dar forma a nuestras canciones con un resultado más efectivo.
Además Nick apoyó y mejoró nuestras interpretaciones individuales y nos retó a llegar aún más alto (otra frase típica era:-“¡ Eh, no te lo pediría si no lo pudieras hacer!”-).
Nick tiene un master como “músico de aire”, es igualmente virtuoso con todos los instrumentos (algunos reales también; empezó como batería, después tocó la guitarra y el bajo en bandas hasta que se decantó por la producción).
Para sugerirme una idea para la parte de la batería, Nick usaba una combinación de gesticulaciones y sonidos, moviendo sus brazos con aspavientos, algo así como:
“ Bloppida-bloppida-batu-batu-whirrrrr-blop-booujze”.
“ Booujze” era el modo que utilizaba para definir el sonido del bombo y el chasquido de los timbales al final de una increíble secuencia de “batería ficticia”, lo escuchábamos frecuentemente.
Un día entré en la sala de control y me encontré con Geddy tras la pantalla del ordenador, moviendo las secciones de la grabación digital.
Me miró y asintiendo con la cabeza hacia Nick dijo:
- “ Booujze pide aquí que intentemos cambiar el coro de ´ Sindrift¨”.
Todos nos reímos y desde entonces le llamamos así (tras mucho discutir como se deletreaba correctamente el término).
En octubre teníamos once canciones acabadas provisionalmente y algunos temas dominantes prevalecían para las letras.
Oleadas de pensamientos de fe y espiritualidad estaban presentes en bastantes temas:
” Whirlwind of Faith and Betrayal”, de forma sutil en “Far Cry” y de forma aún más obvia en “Armor and Sword”, “ The Way that Wind Blows” y “ Faithless”.
Otro argumentos de las letras incluyen un giro en” las canciones sobre las relaciones” honoradas desde antaño que se enmarcaban en las líneas del epitafio de Robert Frost :
“Tuve una pelea de enamorado con el mundo”. En temas como “Spindrift” y “Good News First” por ejemplo, los textos se presentan deliberadamente en un contexto de
“disputas de enamorados”.El destinatario no es sin embargo “la pareja” sino una relevante proporción del todo, del mundo entero- como se expresa en “The Way Wind Blows” toda esa gente” Que parece no ver las cosas igual que tu”.
Ese mismo motivo de” la pelea de amantes” da tono a la declaración final del disco
” Nosotros resistimos”. (Con un guiño a T.S. Elliot por “sopesar en los descansos para tomar café”). Si muchas de las demás canciones iluminan las luchas que todos tenemos que afrontar en el amor, en la vida, esta frase define como nos enfrentamos a ellas: Nosotros resistimos.
Geddy adaptó ”Workin´ Them Angels”, tomando los versos que abren mi libro “Travelling Music”, cerrando así el círculo de forma precisa.
En un avatar similar, el título de “The Larger Bowl” viene de un viaje en bicicleta por África Occidental, como se describe en The Masked Rider, cuando una canción con semejante título iba y venía por mi febril y alucinatorio “sueño de disentería”. Despertándome empapado en sudor, en la cama deshecha, sólo recordaba el título, pero sabía que tenía que escribir esa canción. Hacer un sueño realidad, como así fue.
Tiempo atrás, al principio de los 90, le di ese título a un texto que en parte se inspiró en la localización de ese sueño, África, sobre la vida desigual” suertes y destinos”. La portada de mi diccionario de rimas tenía un índice de esquemas de versos tradicionales, intenté componer siguiendo algunos de esos patrones- como si fuera un ejercicio, como resolver un crucigrama. Entre sonetos, villanuelas y sextinas, me gustó especialmente una forma Malaya llamada pantoum y compuse varias letras usando esa estructura, incluyendo “The Larger Bowl”. Aunque nunca se las envié a los miembros del grupo hasta este álbum- quince años después.
Y debió ser el momento adecuado porque, para mi deleite, Alex y Geddy respondieron positivamente al reto de la inusual estructura de “The Larger Bowl”.
Musicalmente la canción pareció beneficiarse de las influencias estilísticas que descubrimos, o mejor dicho redescubrimos, durante nuestro proyecto Feedback, cuando grabamos algunas de las versiones de los temas que constituían nuestras primeras influencias. Ese espíritu de entusiasmo juvenil, el espíritu de los 60 está vivo en muchas de estas canciones, desde las partes blues de” The Way Wind Blows” al “feedback solo” de “Far Cry” y la sencilla sección rítmica que arropa el melódico solo de guitarra de “The Larger Bowl “.
Y hablando de las siempre importantes secciones rítmicas, estuve trabajando mucho en mis partes de batería también.
Mientras Alex y Geddy componían y hacían arreglos en la sala de control, yo podía tocar la batería en la sala de grabación sin molestarles.
Muchas veces al día me tomaba un respiro de mi trabajo de composición de las letras y me iba a tocar con los CDS de sus partes de las canciones ya grabadas. Además dos veces a la semana Alex se quedaba hasta tarde conmigo y me hacía de “productor” para poder grabar mis ideas y ver como funcionaban.
Como batería resulta obvio para mí que soy más del tipo “compositor” que un “improvisador”, aunque todavía sigo afrontando cada canción nueva imaginado cualquier opción que pueda tener posibilidades de encajar.
Si lo puedo evitar, estoy decidido a no repetirme y para eso busco nuevos enfoques para mis partes y diferentes tipos de desarrollos para estas. Con ese espíritu toco todas las canciones muchas veces mientras experimento y eso ayuda a “acicalar” mis interpretaciones, que sean más suaves y con un acabado más detallado y preciosista.
En Noviembre empezamos a grabar la versión final en los estudios Allaire, un laberíntico estudio-residencial en las montañas Catskill de Nueva York. En el verano de 2005 había filmado un DVD didáctico Anatomy of a drum solo en Allaire y me habían encantado tanto los aspectos técnicos de sus equipamientos (una gran sala de piedra y madera, el Gran Salón de la propiedad, donde la batería sonaba increíblemente bien) y la amigable y cómoda atmósfera del sitio.
La vista desde las ventanas del estudio da a un bosque situado en un valle y de frente, muy a lo lejos, se divisan dos picos redondos y hundidos - ¡Y la comida es buena!
Después de emplazar el micro de forma científica, y ajustar los niveles de la mesa de mezclas y algunas improvisadas jam sessions, nos pusimos manos a la obra. Tras más de tres décadas grabando juntos, los tres sentimos que podemos lograr mejores resultados si nos concentramos en una interpretación cada vez. Aunque estemos tocando cada uno por separado sobre una grabación que hace de guía, seguimos siendo nosotros mismos y el engranaje es automático.
A pesar de ello nos mantenemos abiertos a otros posibles métodos y, dirigidos por Booujze, a veces yo solo grababa la parte de la batería sobre la guía , otras tocábamos Geddy y yo juntos pero algunas Booujze quería que los tres grabáramos a la vez. Cuando estaba satisfecho por haber obtenido el mejor resultado de nosotros para cada una de las tres partes de cada tema, nos concentrábamos en conseguir la mejor ejecución de la batería. Entonces Geddy grababa sobre esta su parte del bajo con la misma intención.
Habíamos planeado quedarnos en Allaire dos semanas para terminar las grabaciones básicas y después regresar a Toronto para doblar las guitarras y grabar la toma final de las voces. Sin embargo todos nos sentíamos tan a gusto en Allaire, el ambiente era tan proclive a la productividad que acabamos quedándonos seis semanas y grabamos todo
- a menudo a la primera.
Allaire disponía de dos estudios completos en zonas separadas del recinto y así Rich y Alex grababan las guitarras en una mientras que Booujze y Geddy trabajaban con las voces en la otra.
Alex grabó el ecléctico y venenoso solo de guitarra de “Hope” en una inspirada y única toma, también este tiene cualidades de espiritualidad y cruda sofisticación.
Escogió el título de una frase de la letra de “Faithless”:
“Todavía me agarro a la esperanza” y, como esa canción, “Hope” es un tipo de plegaria secular.
Hacia el final de las sesiones Geddy tocaba un bajo impasible entre tomas, interpretando riffs sin sentido y Booujze se empezó a emocionar.
Comenzó a grabar algunas de esas evoluciones con el micro de voz y a bombardearnos con la idea de crear un tema instrumental corto, un capricho. Éste a su vez fue la inspiración de la canción número trece, por lo de la suerte,” Malignant Narcissism” (un título aparente para una canción instrumental con solos de bajo y batería que provenía de Team America: World Police). Para entendernos a diario el nombre completo se redujo a “Malnar” (pronunciado con voz de robot ”Nosotros venimos del planeta Malnar”). Yo había dejado una pequeña batería de cuatro piezas en el estudio para que Booujze la tocara y acabé grabando”Malignant Narcissism” con ella, sólo por divertirme.
Hacia finales de Diciembre, ese espíritu de diversión, de inspiración, de transpiración, de espontaneidad, de eficiencia y de aislamiento (no habiendo nada más que hacer que trabajar) había adelantado la grabación y conseguimos terminar lo planificado con meses de antelación sobre lo previsto en el mejor de los casos. Lo más importante es que disfrutamos del tiempo que pasamos trabajando juntos más de lo que lo habíamos hecho en años ( quizá como nunca) gracias a las excelentes condiciones de Allaire y nuestro “ dream team”: Rich y Booujze. Como les dije el día que terminamos de grabar la batería de todos los temas:” Nunca antes había disfrutado tanto del proceso de grabación ni me había sentido tan contento con los resultados”.Y eso es mucho decir, creedme, después de casi treinta y tres años y no se cuantos discos.
En Enero de 2007 empezamos las mezclas en Ocean Way en Hollywood, California. Lo que constituyó todo un cambio del entorno rústico de Allaire pero para mi fue placentero.
Durante los seis años que viví en Los Angeles siempre era yo quien se trasladaba a Toronto para ensayar, componer y grabar así que esta vez estuvo bien, para variar, que fueran Alex y Geddy quienes vinieran a mí.
Y no pareció que les importara cambiar el mes de Enero de Toronto por el Sur de California. Un día Geddy nos comentó que en Toronto había 25 grados menos de temperatura- frente a los suaves 20 grados de L.A. había menos 5 grados y un viento helador en Toronto. Mientras esperábamos que Rich (ahora “Arch” debido a sus puntuales imitaciones de Archie Bunker) y Booujze terminaran la mezcla para que le diéramos el visto bueno, teníamos un montón de tiempo libre para, digámoslo así, jugar al tenis y al golf.
Por entonces habíamos elegido el título del álbum Snakes and Arrows que surgió cuando estaba trabajando en la letra del tema”Armor and Sword”. En cambio, la metáfora del título de esta pieza la desarrollé para mi libro Roadshow para describir un tipo “bueno” de fe como la armadura mientras que el tipo “malo” sería la espada.
Al trabajar en el texto de “Armor and Sword”, la imaginería del campo de batalla me recordó una frase de un poema que recordaba a medias” Donde ejércitos ignorantes se enfrentaban de noche”.Resultó ser el magnífico poema de Matthew Arnold “Dover Beach” y estaba tan excitado por la sintonía con mis propias preocupaciones en muchas de esta canciones que tuve que incluir una frase del mismo como tributo: “Confusas alarmas de lucha y vuelo”.
También pensaba, como Richard Dawkins en The God Delusión, que los niños normalmente son grabados con una determinada fe junto con sus primeros dones y cicatrices. La gente que elige activamente su fe es una minoría; la mayoría simplemente la recibe como la leche de su madre, su lengua y sus costumbres. Pensando también en la gente que se desarrolla en función de un abuso temprano de uno u otro tipo, sentí la conexión de amigos que han adoptado o rescatado perros convirtiéndolos en sus mascotas para darles amor ilimitado, cuidados y seguridad. Si esas mascotas sufren daños por el pronto maltrato recibido - lo que les hace nerviosos, tímidos o algo peor- así permanecerán siempre, no importa cuan suave pueda ser el resto de su vida. Parece que lo mismo pasa con los niños.
Para expresar ese concepto se me ocurrió” Las serpientes y las flechas que un niño hereda/Son suficientes para dejar mil cortes”. Pensé que estaba combinando “arcos y flechas” de Hamlet con el juego infantil “Serpientes y Escaleras” y así huir de un cliché. Y desde luego cuando estábamos considerando Snakes and Arrows como posible título del disco Geddy recalcó” Me gusta porque suena familiar pero no lo es”.
Una cosa que siempre hago cuando seleccionamos el título de un álbum es comprobar si ya ha sido usado. En el pasado milenio esto suponía una visita a la tienda de discos más cercana y recorrer su lista master, el catálogo de referencias. Hoy en día, por supuesto, es un trabajo perfecto para un motor de búsqueda.
Para mi sorpresa “snakes and arrows” llevaba a varios links y finalmente a algo llamado “Leela, The Game of Self Knowledge” o, increíblemente,”The Game of Snakes and Arrows”.Para simplificar la historia, seguí la pista con creciente entusiasmo y aprendí que Leela (Hindi en “el juego”) tenía al menos 2000 años de antigüedad y había sido creado por santos y sabios Budistas como un juego de karma- como muchos juegos, una metáfora de la vida.
(Una conexión accidental pero profunda con las cartas del tarot que usamos en Vapor Trails, o en los dados de Roll the Bones- ambos son antiguos juegos y metáforas de la vida.
El jugador de Leela tira con un solo dado, digamos en función de su karma y se mueve por el tablero. Cada casilla representa un estado de la consciencia o de la existencia y el jugador gana niveles con las flechas y baja con las serpientes. El juego de niños “Serpientes y Escaleras” (algunas veces “toboganes y escaleras”) fue adaptado del original de Leela por los británicos en el periodo colonial del siglo XIX. Después de eso el juego original casi desapareció- al parecer solo existían en India dos tableros cuando el escolar Harish Johari lo recuperó y lo llevó a América en 1970. Los Cánticos Sánscritos que una vez acompañaban cada casilla se perdieron pero un cosmos de espiritualidad (aquí está otra vez esa palabra) sobrevivió.
Cuando les conté a Alex y a Geddy la conexión con Leela y les enseñé el tablero pintado por Harish Johari se emocionaron por el casual descubrimiento tanto como yo y acordamos usar su pintura como portada del álbum.
Hugh Syme y yo comenzamos nuestra siempre grata colaboración de trabajar en el resto de los elementos del packaging del álbum - la presentación- y las imágenes para cada una de las canciones.
Así que esta es, desde la primera maqueta hasta la portada final, la historia de Snakes and Arrows. O, por lo menos, algunas de ellas. Si cada canción es una historia también es verdad que cada canción tiene muchas historias.
El elaborado tema instrumental “The Main Monkey Bussines” fue ciertamente la más dolorosa de componer, arreglar y grabar (me costó tres días sólo aprendérmela).Su título viene de una conversación que Geddy tuvo con su madre que es polaca.
Hablando de un primo suyo le dijo:”Tengo la sensación de que está metido en trapicheos”.
Geddy le contestó riéndose:”¿Qué tipo de trapicheos ?”
“Ya sabes,” dijo ella con la vieja sabiduría popular: ”El Trapicheo”.
Todo el mundo lo entiende.
Y por eso se puede decir que Snakes and Arrows ofrece un poco de trapicheo, algo de espiritualidad, algo de peleas de enamorados con el mundo, algo de cruda sofisticación, algunos de sueños de disentería, algo de narcisismo maligno, el espíritu de los 60 y el Tao de Booujze. Combina todo lo que sabemos sobre hacer música con todo lo que nos gusta de hacer música.
Naturalmente esperamos que los que lo escuchen aprecien el espíritu – todos esos espíritus- y que tengan una experiencia musical con recompensa, no sólo una vez, sino una tras otra. Con premio seguro en cada ocasión.
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